Roger Corman adapto en 1975 al cine el relato de Ib Melchior El corredor (1956). En unos Estados Unidos del futuro gobernados por un presidente vitalicio se organiza la Carrera Anual Transcontinental de la Muerte, donde no solo vale la victoria sino "puntuar" y la mejor manera de conseguirlo es hacer partícipe a toda la población del espectáculo, convirtiendo a los peatones en blanco para los coches participantes. Por supuesto que algunos inconformistas no están de acuerdo con ello, son los anticarreristas.

Frankstein (David Carradine), el piloto favorito, corre hacia la victoria.
Ib Melchior concibió su relato como una crítica moral. La idea del cuento surgió un día en el que, asistiendo a una carrera de coches, comprobó como la multitud rugía de entusiasmo al contemplar un accidente. Por contra, la película de Corman es una sátira con tonos de comedia bufa a medio camino entre los autos locos y Mad Max. Lo cierto es que Melchior no se tomó muy bien al principio las libertades que Corman se había tomado con la historia, pero más tarde reconoció que el tono del film fue el más acertado.
A pesar de que La carrera de la muerte del año 2000 no deja de ser una serie B con todas las de la ley no deja de tener su interés y como comedia disparatada es bastante digna. y quizás haya dejado sentir su influencia en películas posteriores como Mad Max, Rollerball e incluso en aquel pólemico videojuego de hace unos años, Carmaggedon