Historieta contada por Mary Higgins Clark, que de fabricar bestsellers algo sabe aunque esto sea una broma
Tras un sesudo estudio se llegó la conclusión de que los ingredientes perfectos para el éxito de un libro eran, por este orden: Religión, Realeza, Sexo y Suspense. Con esta información se programó un ordenador para que escribiera el best-seller perfecto. La primera frase del libro fue:
“¡Dios mío -gritó la reina- me han violado! ¿Quién habrá sido?”