John Carpenter dio un giro de tuerca con esta película al cine clásico de invasiones de ovnis de los años cincuenta, sustituyendo la metafora del peligro comunista por un alegato sin concesiones contra el capitalismo. Los alienígenas de Están vivos son, en efecto, unos seres que buscan controlar a la humanidad por medio del consumismo y la idotización masiva por medio de las ondas televisivas. Más o menos como en la realidad, aunque en ella los idiotizadores masivos no vengan del espacio exterior sino de un poco más cerca.
El protagonista es un típico heroe de Carpenter; un vagabundo en paro que tras descubrir la verdad se pondrá a hacer la guerra por su cuenta contra los invasores.
La película está basada en el relato corto de Ray Nelson Eigth O’Clock in the Morning. Es una cinta fresca y entretenida (a pesar de su fondo político no deja de ser una peli de acción) y el ritmo no decae en todo el metraje.