En 1938 el capo de las revistas pulp de ciencia ficción John W. Campbell Jr escribió el relato ¿Quién hay ahí? bajo el seudónimo de Don A. Stuart (su mujer se llamaba Donna Stuart) para la revista de la que era director; Astounding Stories. En la historia un grupo de científicos y militares aislados en el Círculo Polar Ártico se enfrentan a un alienígena que tiene la asombrosa facultad de poder replicar cualquier forma viva.
En 1951 el productor Howard Hawks encargó a Christian Nyby que realizará una versión para la pantalla grande de la historia de Campbell. Los guionistas desecharon la idea original del cambio de forma del extraterrestre, convirtiendolo en un humanoide vegetal cuya principal habilidad era su resistencia física y la capacidad de reproducirse a gran velocidad. Entre los personajes se añadió también una pequeña participación femenina para alegrar la vista de los espectadores (probablemente en su mayoría adolescentes machos) y algún diálogo presuntamente ingenioso. Esta primera versión está dentro de la más pura ortodoxia del cine de ciencia ficción norteamericano de los años cincuenta sin más pretensiones que la de entretener al público durante algo más de una hora. En el guión los militares son presentados como unos tipos simples pero esforzados y valientes y los científicos, sobre todo el jefe de la misión, como unos peligrosos irresponsables que no saben que los experimentos se hacen en casa y con gaseosa.
Como curiosidad hay que decir que la película se rodó en parte en una fábrica de hielo de Los Ángeles para que los protagonistas exhalaran vapor por la boca para aumentar la sensación de frío.
El enigma de otro mundo (The thing from another world) es una peli que tiene el encanto del cine de postguerra pero poca cosa más. No es aburrida, pero ciertamente no tiene grandes virtudes.

Las dos Cosas de 1951 y 1982. ¿Adivinan cual es cual?
En 1982 John Carpenter realiza la segunda versión con el nombre más breve de La Cosa (The Thing) y protagonizada por Kurt Russell. Con renovados efectos especiales Carpenter retomó la historia original de Campbell y esta vez, si, el alien se convertía en un ser que imitaba las formas vivas mediante viscosos retorcimientos de visceras, músculos y tejidos. Apoyada en la espectacularidad de sus efectos especiales (hablamos de 1982) La Cosa de Carpenter se estrenó como una gran producción, pero los años no han pasado en balde por la historia que no deja de ser, hoy en día, una más que digna producción de serie B. Algo, por otro lado, en lo que Carpenter es un maestro.
El guión, que esta vez renunció a mujeres, se centra en la incertidumbre que supone no saber quien puede ser La Cosa. Aunque Carpenter no logró exprimir todo el jugo a esta idea, que da mucho más juego que el humanoide vegetal de El enigma de otro mundo . Así, gran parte del peso de la película recae en los efectos especiales, obra de Rob Bottin y la acción trepidante. El final de la historia es abierto.
En mi opinión la versión de Carpenter es muy superior a la de Nyby, pero no está de más ver las dos versiones y, si se tiene oportunidad, leer el relato original de Campbell.