Ubik. Philip K. Dick
Ciencia Ficción, Literatura Febrero 24th, 2009
(Nota: recupero esta entrada que tuve que anular hace algún tiempo. Por alguna extraña razón esta entrada era atacada de forma inmisericorde por cientos de mensajes de spam. Todo muy dickiano al fin y al cabo. Espero que esta vez no pase)
Chip trabaja como técnico midiendo los campos generados por las auras telepáticas para Runciter Asociados, una empresa que ofrece a personas con poderes psíquicos para contrarrestar a otros dotados. Algo así como campos psi contra campos anti-psi.

Joe Chip, junto a Glenn Runciter, su jefe, y un grupo de sus dotados psíquicos viajan a la Luna contratados por un millonario que sospecha que un grupo de psis se ha infiltrado en su empresa. Pero nada más llegar una explosión acaba con la vida de Runciter. Joe Chip traslada el cuerpo a un moratorio, una instalación donde se puede mantener a los muertos en un estado de semivida durante cierto tiempo y hablar con ellos.
Así comienza Ubik, la que para algunos es la mejor novela de Philip K. Dick. El argumento es un excusa para que Dick se cuestione que es en verdad la realidad. Joe Chip, un antiheroe trasunto del propio Dick, incapaz de mantener dinero en sus bolsillos y desastroso en sus relaciones sociales, aunque no exento de inteligencia verá desmoronarse poco a poco su mundo y se cuestionará todo lo que le dicen sus sentidos. Las obsesiones de Dick persiguiendo al Ubik, algo que lo es todo y que no es nada.
Una novela imprescindible del género.
Brazil (1985)
Cine y TV, Cronovisor Febrero 24th, 2009
Terry Gilliam, uno de los miembros de Monty Phyton, dirige esta descarnada distopía futurista. En un estado totalitario y ahogado por una burocracia elafantíasica un oscuro funcionario del Ministerio de Información, Sam Lawry (Jonathan Pryce) sueña con una enigmática mujer. Un error burocrático y la avería de su aire acondicionado serán el desencadenante de una kafkiana aventura.

La nuestra es una relación profesional
Una película muy visual, con el estilo teatral que suele impregnar las películas de Gilliam. Las comparaciones con la novela de Orwell, 1984, son inevitables. Pero el pesimismo terrible de la novela de Orwell está muy atenuado en Brazil, en parte por el surrealismo que destila la cinta y los toques de humor negro que la salpican. Tiene escenas memorables, como esa en la que Robert de Niro, un técnico de aire acondicionado-terrorista, es engullido (literalmente) por el papeleo burocrático. Quizás sea esa riqueza visual y barroca de la película la que hace que finalmente no acabe de cuajar. El fondo, separado de toda la tramoya escénica, puede ser tan angustiante y terrible como el de 1984, pero es, precisamente, todo el despliegue visual y el tono onírico y surrealista el que hace que la película resulte más amable, más fácil de digerir. En resumen, cabría preguntarse si la forma no se ha comido en cierto modo al mensaje que Gilliam pretendía transmitirnos.
Con todo Brazil resulta una grata experiencia cinematográfica y su visionado es más que recomendable.