Terry Pratchett, sobre el gato de Schrödinger encerrado en una caja: “Puede estar a la vez vivo, muerto y terriblemente cabreado“
Antigua constelación (obsoleta) de Felis, el gato.
Felis silvestris catus ha convivido con nosotros durante miles de años, pero nunca se nos ha sometido ni renunciado a su independencia. Si caza ratones es por su instinto depredador, pero las más de las veces su relación con nosotros es la de dejarse simplemente admirar. Como es limpio y requiere poco “mantenimiento” su popularidad como mascota es tremenda. Estas características lo hacen ideal como animal de compañía en un piso y… en una nave espacial. Posiblemente el gato es el animal terrestre que con más facilidad podemos encontrar en la ciencia ficción.
Repasemos algunos de los gatos de la ciencia ficción:
Robert Heinlein, gran amante de los gatos. En su obra podemos encontrar a Petronio el arbitro (Pet), un gato amante del ginger ale y casi coprotagonista de la novela Puerta al verano. También de Heinlein tenemos a Pixel, en El gato que atraviesa paredes.
Jones (Jonesy): el gato que se atrevió a bufar al octavo pasajero y que, para envidia de muchos, se acurrucaba en los brazos de la teniente Ripley en la nave Nostromo de Alien.
Seguramente el comerciante e ingeniero ecológico Haviland Tuf se lleva la palma como amante de los gatos en la ciencia ficción. Champiñon, Caos, Desorden o Dex, son algunos de los gatos que le acompañan en sus aventuras en Los viajes de Tuf, de George R. R. Martin.
Zunar J-5, más conocido como Jack es el gato extraterrestre que aterrizó en el espacio para parlotear con los humanos en la comedia familar de Disney El gato que vino del espacio.
No eran exactamente gatos pero se parecían. Hablamos de Interlocutor-de-animales, el kzin de Mundo anillo de Larry Niven, descrito como un gordo gato romano de dos metros y medio de altura. Y Gato, el presumido e indolente gato superevolucionado de la serie de la BBC Enano Rojo.
Finalmente no podemos dejar de hacer un homenaje al primer astrogato real de la historia. Felix, un minino gabacho que se convirtió en el primer gato espacial a bordo de la Veronique 47 en 1963. Aterrizó sano, salvo y, seguramente, muy cabreado.