La novela del ruso Zamiatin, Nosotros (1921) , se encuadra dentro de ese subgénero que se ha denominado distopía y que dio en el siglo un puñado de excelentes novelas como 1984 de Orwell, Un mundo feliz de Huxley o Fahrenheit 451 de Bradbury. La del ruso Zamiatin es, quizás, la menos conocida.
En Nosotros se nos presenta una sociedad totalitaria que vive encerrada en cúpulas de cristal y cuya individualidad ha sido totalmente anulada. Incluso hasta el punto que los ciudadanos se denominan números y como tales reciben sus nombres. Su día a día está programado al minuto y viven en casas con paredes de vidrio para suprimir cualquier intimidad. El protagonista D-503 es un matemático que trabaja en la construcción de una nave espacial que servirá para exportar las “excelencias” del estado único a otros mundos. Pero, en esto, conoce a una muchacha llamada I-330 que le hará replantearse las bondades del Estado Único y de su líder “el Bienhechor”.
A más de uno le sonará esto. Ciertamente, 1984 de George Orwell tiene un argumento muy similar, incluso hay detalles que casi hacen sospechar de un posible plagio. Ambas, además, son críticas al régimen bolchevique ruso, que Zamiatin sufrió en persona y Orwell de forma indirecta en España al ser miembro del represaliado POUM.
Pero, en mi opinión, más allá de sus derivadas políticas, la novela de Orwell es superior. Nosotros, escrita en forma de diario íntimo es menos poderosa en su crítica que 1984, a pesar de que el estado totalitario que muestra sea incluso peor que el de Orwell. Pero la frialdad del mundo de cristal del Estado Único de Nosotros se transmite a la novela. En cambio, el mundo de 1984 por ser más cercano al nuestro, salpicado de hambre, suciedad y guerra es más real y aterrador, más posible. Ambas novelas coinciden, eso si, en el pesimismo. Por terminar la comparación diré que pienso que Nosotros es bastante más aburrida que 1984.