Este es uno de los clásicos de la literatura de ciencia ficción. El día de los trífidos (1951) nos relata el final de nuestra civilización por una desdichada coincidencia entre dos acontecimientos distintos: una extraña serie de luces en el cielo que dejan ciegos a todos los que las miran y una agresiva planta andarina, el trífido. Ni la procedencia de las luces, ni la de las plantas queda demasiado clara en la novela, pero no son más que las excusas para presentarnos una sociedad postapocalíptica.

Revela parte del argumento
Aunque las luces se presentan en un primer momento como los restos de un cometa, hacia el final de la novela el protagonista sospecha que se trata de un tipo de arma de un satélite, recordemos que la novela está escrita en plena guerra fría. Respecto a los trífidos lo más probable es que sean resultado de un experimento de manipulación genética soviético.
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Lo más interesante es, pues, como se organizan los supervivientes en esta nueva situación. Los que por un motivo u otro no vieron las luces y siguen viendo,  como el protagonista, y los ciegos que dependerán de ellos.

Como suele pasar en este tipo de situaciones, en seguida se formaran grupos que van desde los que de buena fe intentan reconstruir la sociedad según los viejos valores, los que conscientes de que ello ya no es posible buscan nuevas soluciones,  hasta los que se comportan como auténticos depredadores con el resto de los supervivientes. En este sentido la postura de Wyndham parece decantarse por un pragmatismo muy británico. Muy británica es también cierta ironía del autor al tratar temas como el mercantilismo egoísta (que ha llevado a que los trífidos sean omnipresentes en la Tierra,  ya que, a pesar de su peligrosidad, se explotaban como fuente de aceite) o las constantes esperanzas que algunos ingenuos supervivientes depositan en los americanos: “a ellos no puede haberles pasado esto” Otro acierto de la historia es el de haber dado el protagonismo a un personaje inteligente pero ciertamente lejos de ser heroico.

Por cierto, el que haya leído Ensayo sobre la ceguera de José Saramago se dará cuenta de que el argumento es muy similar. Hay que decir que la historia de Wyndham es mucho menos melancólica y sórdida que la del premio Nobel portugués.

Su valor como clásico de la ciencia ficción hace de El día de los trífidos una de las lecturas obligadas para los aficionados al género, sobre todo aquellos que disfruten con las historias postapocalípticas y sus poco más de trescientas páginas se leen en un suspiro.

Para los perezosos tenemos alguna versión en pantalla: La semilla del espacio (The Day Of The Triffids) de 1962, una versión en forma de serie de TV para la BBC en 1981 y otro más también para la BBC en 2009. Sobre la calidad de estas adaptaciones no puedo opinar.



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