Los genocidas. Thomas M. Disch.

Thomas Michael Disch (1940-2008) es uno de esos autores de ciencia ficción que concitan grandes consensos sobre su calidad literaria entre los aficionados pero que paradojicamente, es escasamente leído. De hecho, su obra más popular, La tostadora valiente (The Brave Little Toaster) es un cuento para niños. Lo cierto es que ni entre la comunidad de fans de la ciencia ficción ni en en el mainstream, donde también probó fortuna, tuvo nunca Disch demasiado éxito.  Una lástima porque era un autor de calidad.

LosGenocidasEn Los genocidas nos enfrentamos de nuevo, como en la reciente entrada sobre el Día de los Trífidos, a un Apocalipsis de origen vegetal. En este caso unas plantas gigantescas que han sido sembradas por unas fuerzas alienígenas ignotas y que destruyen todo el ecosistema terrestre.  Aunque no se dan detalles se insinúa que el objetivo de los extraterrestres es simplemente cosechar las plantas, siendo los humanos para ellos una mera molestia, como puedan serlo los gusanos que infestan la fruta.

La acción se centrará, como suele ser habitual en estas historias, en un grupo de supervivientes dirigido por un fanático religioso. La llegada al grupo de un urbanita que cuestionará su autoridad pondrá la tensión necesaria a la trama.

Los genocidas es una novela pesimista y amarga que pone sobre el tapete las miserias de la condición humana y da muy pocas esperanzas sobre tal condición. Quien espere un relato sobre esforzados supervivientes que con ingenio y tesón levantan una nueva civilización debería buscar en otro sitio. En ese sentido Disch no hace concesiones. Quizás sea esa una de las razones por la que no sea un escritor muy popular dentro de la corriente más ortodoxa del genero.


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One thought on “Los genocidas. Thomas M. Disch.

  1. parsick says:

    Pues aunque lo intenté en su día, no me gustó. Por una razón u otra, al sr. Disch no le pillo el punto, ya que tampoco fue de mi agrado “Campo de Concentración”, otra obra suya que, según parece, recibe comentarios totalmente contrapuestos; vamos, que la amas o la odias. Según mi opinión era muy joven cuando escribió ambas obras y le faltaba el punto de madurez necesario que te dan los años de experiencia a la vida y a la escritura. Para mí, un caso muy parecido a lo que sentí con las primeras obras de Delany. No sé, quizá no estaba muy curtido en el género cuando me enfrenté a ellas. Saludos.

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