Una de las agradables sorpresas del año pasado fue la publicación en España de la novela Déjame entrar, del sueco John Ajvide Lindqvist. En ella Lindqvist daba una nueva y original vuelta de tuerca al mito vampírico alejándose de los sempiternos chupasangres fashions que asolan la literatura y las pantallas de cine.
En esta ocasión Lindqvist se pasa al mundo de los zombis, o redivivos como dice en la novela para aportar su particular y original punto de vista. Aunque la novela fue publicada en Suecia en 2005, los avatares editoriales hacen que vea la luz en España en plena oleada de literatura zombi. Una invasión de desiguales resultados, pues si bien ha dado alguna que otra obra estimable como Guerra Mundial Z de Max Brooks, en general ha consistido en literatura de baja calidad y que en los últimos tiempos ha degenerado en pura parodia: signo de que el filón se está agotando. 
Por fortuna, Lindqvist se aleja de esta tónica general de caníbales hambrientos de cerebros y nos deja una historia algo más seria. El que espere encontrar tiros y mordiscos en la enésima representación de la huida de supervivientes en un mundo asolado por los muertos vivientes se verá defraudado.
En primer lugar los redivivos de Descansa en paz son pocos (el fenómeno se reduce a los muertos recientes de Estocolmo) y en principio son pacíficos. Así que Lindqvist se centra en un tema sobre el que las demás novelas se olvidan o pasan de puntillas: los resucitados son personas, y personas con familiares y amigos que los quieren. Y estas personas se enfrentan a un problema mucho más gordo (en un plano moral al menos) que el evitar que un desconocido con mal aliento les muerda. ¿Son los que vuelven de la tumba las mismas personas que murieron? o ¿son solo una cáscara vacía sin alma?
La novela, que no explica las causas de la resurrección (en esto sigue la tradición) , nos cuenta las historias separadas de varios de estos familiares que se enfrentan a la vuelta de estos extraños que un día fueron sus seres queridos.
Descansa en paz no es tan redonda y contundente como Déjame entrar pero mantiene un gran nivel y confirma que John Ajvide Lindqvist es uno de los mejores valores que tiene actualmente el terror contemporáneo. Y desde luego vuela muy por encima de la inmensa mayoría de los autores del género actuales.