La historia de Lisey es la novela de King inmediatamente anterior a Duma Key, de la que comentaba unos post más abajo que suponía una recuperación en la calidad del escritor de Maine. Tal mejora ya se encuentra La historia de Lisey.
Nuevamente King juega con los miedos y fobias de un escritor, como ya ha hecho en tantas novelas. En este caso un protagonista no presente, Scott, recreado por los recuerdos de su viuda Lisey.
En la novela se mezclan la realidad y un mundo onírico, que como suele pasar con King, se materializa físicamente, en Boo’ Ya Moon, un territorio mágico al que Scott se fuga en busca de inspiración, pero que encierra a la vez grandes peligros. Una metáfora sobre los procesos creativos, su luz y su oscuridad.
Una vez viuda de Scott, Lisey se verá obligada a viajar por circunstancias del guión a Boo’ Ya Moon y sumergirse por completo en el subconsciente de Scott. Completando de ese modo, su unión con él. Como vemos, en el fondo La historia de Lisey tiene mucho de novela romántica.
Como en la posterior Duma Key, se puede afirmar que La historia de Lisey es una mejora sustancial respecto a anteriores novelas de King, aún sin alcanzar sus mejores niveles de antaño. Un lastre que arrastra esta novela es su exagerada extensión en función de lo que cuenta. Le sobran muchas páginas en las que King parece gustarse tanto a si mismo que es incapaz de usar la tecla Supr de su ordenador. Una buena poda sobre el texto original, conteniendolo dentro de unos margenes razonables habría mejorado la historia considerablemente. Pero la contención no entra dentro del estilo de Stephen King (¿cobrará por palabras?)