Duma Key. Stephen King
Literatura, Terror Mayo 30th, 2010
Mucho se ha hablado sobre la perdida de calidad del que puede considerarse, si no el mejor, cosa siempre discutible, si el más famoso de los escritores de terror de las últimas décadas. Afortunadamente, Duma Key, sin llegar a los niveles de sus grandes obras de su mejor época si marca distancias con algunas de sus novelas más recientes y de escasa fortuna. 
Tras un grave accidente en el que ha perdido un brazo y ha recibido un fuerte golpe en la cabeza que le provoca lapsos de memoria añadido a un traumático divorcio posterior, Edgar Freemantle, un contratista de obras, aconsejado por su psicólogo decide pasar unas vacaciones en un pequeño cayo de Florida. Casi aislado en el lugar retoma una antigua afición: el dibujo y la pintura. Pronto descubrirá que hay algo en el lugar que influye de forma perturbadora en sus obras.
Duma Key tiene una gran primera parte. Stephen King consigue crear unos personajes sólidos y una ambientación excelente, donde la elección de un paisaje tropical, poco habitual en King, constituye todo un acierto y resulta tan inquietante como cualquier bosque umbrío del Norte. King también propone una reflexión sobre el arte y la creación, si bien no muy profundo si interesante.
Por desgracia el final de la novela baja bastante el nivel. Y lo que antes era un terror más sutil y ambiental se transforma en físico y más burdo. Este final repite esquemas muy trillados en la propia obra de King. Los lectores habituales de King no podrán dejar de pensar “esto ya lo he leído” y no una, ni dos, sino muchas veces.
Con todo Duma Key supone un voto de confianza para el escritor de Maine, pues si bien no es ni mucho menos una obra redonda si muestra signos de recuperación en la curva de calidad de Stephen King.

La única pega de estas copias es que parecen carecer del consabido espíritu emprendedor norteamericano y “ni sienten ni padecen”.
