Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) no necesita presentación. Seguramente ha sido uno de los autores de terror más influyentes del pasado siglo, cuenta con multitud de seguidores y sus obras se reeditan de forma habitual. Su obra, a caballo entre la ciencia ficción y el horror, se apartó del terror gótico para crear una cosmogonía particular en lo que se ha venido en llamar Los Mitos de Cthulhu. Un universo poblado de terroríficas entidades.
Lovecratf fue sobre todo un escritor de relatos cortos, siendo Las montañas de la locura y El caso de Charles Dexter Ward sus obras más más largas y esta última no pasa de novela corta. Aunque se suele encuadrar El caso de Charles Dexter Ward dentro de los Mitos de Cthulhu, estos se tocan de forma muy tangencial en la historia, una mezcla entre nigromancia, alquimia, brujería y doppelgängers. Como se ve, una combinación muy atractiva. Charles Dexter Ward es un joven curioso, demasiado curioso, que se interesa por un antiguo antepasado suyo que practicaba las artes negras. Al intentar emular a su ancestro empezaran los problemas. El doctor Willet, verdadero protagonista de la historia, reconstruirá los pasos del joven Ward y desentrañará ominosos secretos.
Estamos ante una novela en general entretenida, pero con altibajos en su ritmo. Lovecraft era un escritor de distancias cortas y esto se nota a medida que se alargan sus historias. Maestro en crear ambientes, sus personajes son en cambio planos, meros narradores de lo que ven. Una carencia menos grave en cuentos pero que se hace notar en una novela. En cambio, el estilo de esta novela es menos recargado y reiterativo que en otras de sus historias, lo que es de agradecer. Además la historia va cogiendo ritmo hacia el final y tiene unos momentos finales realmente impactantes.
Que yo sepa hay un par de versiones llevadas al cine. The haunted palace (1963) de Roger Corman y The Resurrected (1992). No he visto la primera. La más nueva, dentro de sus limitaciones, es un producto bastante digno que traslada la historia a la actualidad cambiando al doctor Willet por un detective e introduciendo a la mujer de Ward (en la novela no está casado) en la historia pero que respeta el núcleo de la historia.


un ministro. El doctor bombardea con imágenes fantasmales pero convincentemente reales a los habitantes de la ciudad que ponen a prueba la capacidad para discernir la realidad de la fantasía. Esas imágenes surgen de los propios deseos y anhelos de la gente. El ministro y la policía de la Determinación, armados de racionalismo intentan enfrentarse a la amenaza. Cuando parece que están ya casi derrotados el ministro envía a Desiderio a acabar con el propio doctor Hoffman.
Si hay algo que me molesta de Simmons es su irregularidad como escritor, pues si bien ha demostrado que es capaz de ser uno de los mejores del género como en La canción de Kali, Hyperion o El Terror también es capaz de pergeñar cosas mucho más discutibles, en opinión del que esto escribe, como Ilión, o Los vampiros de la mente.