Muerte de la luz. George R. R. Martin
Ciencia Ficción, Literatura Diciembre 22nd, 2008
¿De qué va?: Worlorn es un planeta errante y abandonado que, en su recorrido por el espacio pasa a formar parte durante unos años de un espectacular sistema estelar múltiple formado por una supergigante roja y su corte de seis soles orbitando a su alrededor. Aprovechando esta circunstancia una serie de mundos montan un festival en el planeta construyendo una serie de ciudades en él. En el comienzo de la novela el Festival de los mundos ya ha terminado y en el planeta queda muy poca gente. El sofisticado Dirk t’Larien de Avalon recibe una petición de ayuda de una exnovia suya, Gwen Delvano, que trabaja como ecóloga en Worlorn acompañando a su pareja Jaan Vikary, un nativo del mundo del Alto Kavalaan, un sitio rudo y peligroso con una peculiar estructura social.
Muerte de la Luz es de esa ciencia ficción que se dedica a imaginar complejas estructuras sociales y que tan de moda estuvo a finales de los sesenta y principios de los setenta. En este caso Martin crea una sociedad de clanes guerreros cuyo pilar fundamental es la relación teyn, que consiste en una especie de amistad inquebrantable entre dos hombres de por vida y más fuerte que cualquier relación con las mujeres que ocupan un segundo plano. Eso si, todo muy macho y nada gay.
A pesar de que el texto de contraportada presenta a la novela como la más romántica que ha dado la ciencia ficción esto es engañoso cuando no directamente falso. El elemento romántico al uso es muy tenue y lo más importante en la historia es la relación de lealtad teyn entre los kavalares. El protagonista, bastante torpe por cierto, cuestiona las virtudes kavalares al principio, pero poco a poco va apreciando estas.
Y ese es quizás uno de los problemas de fondo de esta novela. Los kavalares son muy agresivos, son increíblemente xenófobos (prácticamente no consideran hombres más que a sus propios conciudadanos) y mantienen a las mujeres en una posición de semiesclavitud comparable a la de los antiguos griegos. Pese a ello, Martin encumbra como virtud capital la lealtad entre las parejas teyns y al final de la novela todo el mundo piensa que los kavalares molan. Y no molan. Este relativismo moral, lastra para mí, toda la historia.
En cuanto a lo demás, Muerte de la Luz es una novela entretenida. La ambientación en ese planeta crepuscular que se aleja poco a poco del sol y de la vida es magnífica y la historia moderadamente entretenida. Además no es excesivamente largo. En definitiva, la que fue primera novela de George R. R. Martin, el aclamado autor de Canción de hielo y fuego, está lejos de ser una obra maestra del género pero mantiene un buen nivel si obviamos ese relativismo moral del que he hablado.

