Fantasmas. Joe Hill
Literatura, Terror Diciembre 31st, 2008
Tras la publicación de El Traje del Muerto, el retoño de Stephen King, Joe Hill, vuelve a la carga con esta colección de fantasmales relatos. En realidad Fantasmas es anterior a su primera novela y ha sido el éxito de esta la que ha propiciado su publicación en español. 20th Century Ghosts publicado en 2005 ganó el premio Bram Stoker Award para la Mejor Colección de Ficción y Premio Británico de Fantasía por la Mejor Colección. Un buen resultado para el primer trabajo de un autor pero, a la vista del libro, una pobre visión de como está el género para que este Fantasmas sea considerado lo mejor del año.

Fantasmas es una antología de relatos marcados, como su propio autor indica en la introducción, por la sutileza. Sutileza que envuelve casi todos estos cuentos en una niebla de añoranza y melancolía nostálgica. Resulta curioso que la mayoría de los relatos estén protagonizados por adolescentes o niños y los miedos que envuelven estas historias sean miedos adolescentes. Miedo al cambio y a la transformación de niños a adultos.
Para los amantes del terror más explícito Fantasmas resultará decepcionante. Algunos relatos ni siquiera se pueden encuadrar en el género y la mayoría de los demás resultan demasiado etéreos.
Realmente, cultivar este tipo de terror no es malo y, muy posiblemente, los resultados literarios sean superiores a los de estilos más “viscerales”. Ahora bien, el problema de Fantasmas no es su etérea concepción sino el desarrollo en sí de las historias. Y es que a Joe Hill no le falta imaginación, aunque algún “kafkiano homenaje” como en el relato Oíras cantar a la langosta son cualquier cosa menos originales, pero sus historias sufren el mismo problema que el niño hinchable del cuento La ley de la gravedad : se van desinflando poco a poco a medida que se desarrollan y sus finales van desde el directamente incompresible (excepto para el autor) al dolorosamente previsible.
Resumiendo, Fantasmas es una colección de buñuelos de viento. Sin relleno. Un postre ligero y agradable pero con muy poca sustancia.
